El último misterio de Joan-Pere Viladecans: "Una página para el futuro"

Adéntrate en el mundo literario de Joan-Pere Viladecans: un pintor que se expresa con palabras

Joan-Pere Viladecans, destacado artista catalán, nos ha contado sobre su amor por la literatura en una entrevista reciente. Nos habló de cómo su pasión por los libros se inició cuando su abuela le obsequió el Romancero gitano de Federico García Lorca, en un tiempo en que la obra estaba prohibida. Desde aquel momento, Viladecans se convirtió en un lector voraz y coleccionista de libros.

En su salón de Canet de Mar, Viladecans guarda con mucho cariño las correspondencias que mantuvo con la famosa actriz Margarida Xirgu durante su exilio. Estas cartas, recientemente descubiertas, desvelan una estrecha amistad entre ellos y su afán por volver a su amada Barcelona.

Un encuentro con Espriu que transformó su vida

Aunque fue Lorca quien despertó el amor de Viladecans por la poesía, fue Salvador Espriu, poeta catalán, quien realmente cambió su vida. Un amigo de la adolescencia le prestó una antología poética de Espriu, y aunque no comprendió a plenitud los poemas, sintió un vínculo especial con su trabajo. Tras pintar inspirado por los poemas de Espriu, Viladecans tuvo el valor de mostrar su obra al poeta, quien le animó y apostó por él. Desde entonces, el arte de Viladecans ha sido expuesto en numerosas ocasiones.

En su estudio, Viladecans exhibe con orgullo sus ilustraciones en libros de poemas de Espriu y Martí i Pol, así como su colaboración en el libro Deu entrevistes de Julià Guillamon. Además, tiene una vasta colección de libros que incluye obras de Philip Roth, Pynchon, Faulkner y Steinbeck. Viladecans admite que también es un gran fan de Bruce Springsteen y ha asistido a todos sus conciertos en Barcelona.

Un santuario para los libros

La casa de Viladecans es un santuario para los libros. En su salón, tiene una estantería repleta de libros antiguos y modernos, incluyendo una edición de 1937 del Romancero gitano, que no es la copia que le regaló su abuela. También tiene una enciclopedia de toros y una foto del Che Guevara en la plaza Las Ventas.

En su estudio, Viladecans tiene una mesa repleta de libros, bolígrafos y tubos de pegamento. Este es su lugar de inspiración, donde escribe, impulsado por una frase o imagen que luego transforma en una idea. Viladecans prefiere escribir a mano y toma notas, subraya y corrige sus libros. Aunque inicialmente le parecía irrespetuoso marcar los libros, ahora lo hace sin temor, sabiendo que nadie más los leerá.

Un lector insaciable

Viladecans confiesa ser un lector insaciable, siempre se va de una librería con al menos cuatro libros nuevos. Sin embargo, esto también le causa inquietud, pues sabe que deberá leerlos todos. A pesar de preferir leer en papel, considera los e-books como un sacrilegio, y bromea diciendo que pensaba que el Kindle era un huevo de chocolate.

El artista también revela que solo ha dejado un libro a medias en su vida. Lee al atardecer y a veces extiende la lectura a propósito para que no se acabe. Para Viladecans, los libros son su tesoro más valioso y los dragones, que según él devoran los libros, son su mayor preocupación.

Joan-Pere Viladecans es un apasionado de la literatura que encuentra en los libros una fuente inagotable de inspiración. Su colección de libros y su amor por la lectura son un testimonio de su dedicación a las palabras y su deseo de explorar nuevos mundos a través de la literatura.

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