¿Nos volvemos más gritones en el calor? Los lingüistas tienen una teoría increíble!

¿Alguna vez has notado que en verano todos parecen hablar más alto? Un estudio de la Universidad de Kiel sugiere que el calor puede tener algo que ver con esto. Pero no te preocupes, no es solo tu percepción. Aparentemente, la temperatura ambiente puede influir en el volumen de ciertos sonidos del habla.

El equipo de lingüistas, liderado por el Dr. Soren Wichmann, desarrolló una teoría basada en el hecho de que nuestras palabras se transmiten a través del aire en forma de ondas sonoras. Por lo tanto, las propiedades físicas del aire pueden afectar la facilidad con la que se produce y se escucha el habla.

¿Cómo influye el calor en el volumen de los idiomas?

Según el Dr. Wichmann, la sequedad del aire frío puede suponer un desafío para la producción de sonidos sonoros que requieren la vibración de las cuerdas vocales. Por otro lado, el aire caliente tiende a limitar los sonidos sordos al absorber su energía de alta frecuencia.

Estos factores podrían favorecer un mayor volumen de ciertos sonidos del habla en climas más cálidos, fenómeno conocido como sonoridad. Para probar esta teoría, Wichmann y sus colegas analizaron el vocabulario básico de 5.293 idiomas, registrados en la base de datos del Programa Automatizado de Juicio de Similitud (ASJP).

Resultados del estudio

Los resultados mostraron que los idiomas cercanos al ecuador tienen una sonoridad promedio alta, mientras que los idiomas de Oceanía y África tienen el índice correspondiente más alto. Sin embargo, las lenguas salish de la costa noroeste de América del Norte tienen el récord mundial de baja sonoridad.

No todas las lenguas siguen esta tendencia. Algunas lenguas de América Central y del sudeste asiático continental tienen una sonoridad media bastante baja, a pesar de que se hablan en regiones muy cálidas. Esto sugiere que los efectos de la temperatura sobre la sonoridad se desarrollan lentamente, moldeando los sonidos de una lengua a lo largo de siglos o incluso milenios.

Implicaciones de este estudio

Aunque los científicos aún debaten hasta qué punto el entorno influye en las lenguas, estudios como este abren nuevas puertas hacia el conocimiento de las sociedades humanas. Por ejemplo, podrían proporcionar pistas sobre el entorno de las lenguas predecesoras y arrojar luz sobre el tema de la migración.

En definitiva, parece que el calor puede influir en el volumen de los idiomas. Por lo tanto, la próxima vez que te preguntes por qué todos hablan tan alto en verano, ya tienes una posible explicación. ¡Pero recuerda, esto es solo una teoría y es necesario investigar más para confirmarla! Así que, la próxima vez que sientas que todos hablan más alto en verano, ¡quizás no sea solo tu imaginación!

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